Cantinera del 2º de Línea María Quiteria Ramírez.

 

Inspector General del Ejército

Soy la Cantinera del Regimiento 2º de Línea María Quiteria Ramírez, nací en
Illapel, tengo 31 años de edad.
En el mes de Octubre de 1879 me embarqué para Antofagasta y el 14 del mismomes,
después de una entrevista con el valiente Comandante Don Eleuterio Ramírez fui
aceptada y me incorporé como primera Cantinera del Regimiento 2º de Línea. Poco
después pasamos a la Toma de Pisagua.
En este lugar el Comandante Ramírez me expresó que tan luego como se pasase
revista se determinaría el sueldo que me correspondía por la plaza que ocupaba
en el Ejército, pero la revista no se llevó a efecto porque marchamos
inmediatamente al campamento de Dolores. Después de ese Combate mi Regimiento
marchó a batir las fuerzas peruana a Tarapacá donde caí prisionera con algunos
Soldados del Ejército.

Hice a pie la travesía de Tarapacá a Arica prisionera del General Buendía; la
toma de Arica por nuestros valientes soldados me dio la libertad, olvidé mis
sufrimientos y volví a incorporarme en mi mismo Regimiento, el 2º de Línea.
Preparada la Expedición a Lima, nos embarcamos para Pisco y de ahí hice la
travesía por tierra del Valle de Lurín, me encontré en el Combate de Chorrillos
y en la sangrienta jornada de Miraflores entrando enseguida a Lima con el
Ejército vencedor.
Regresé a Chile con parte del Ejército el día 14 de Marzo de 1881 y mi salud
quebrantada por tantas fatigas me puso a las puertas de la muerte después de
haber escapado a las balas; una horrible enfermedad del hígado y una fiebre
terciana tenaz, habrían dado fin a mi vida si no hubiese hallado la mano
caritativa de una comisión que daba auxilio a los heridos y que me atendió
generosamente hasta ponerme fuera de peligro.

Vengo ahora señor en solicitud de los sueldos o recompensas en que puedo ser
acreedora por los servicios que he prestado en el Ejército y suplico a US. pida
informe a los Jefes de mi Regimiento que actualmente están en Santiago mi
Coronel Don Miguel Arrate, mi Mayor Sr. Don Pedro Nolasco del Canto.
Quedaré eternamente agradecida de cuanto se haga por mi, viviendo hoy día como
vivo en la mayor indigencia.


SUS RESTOS DESCANSAN EN EL MAUSOLEO DE VETERANOS DEL 79 EN LA CIUDAD DE OVALLE.